Guadalupe Noble: "Ser hija de Roberto Noble es un gran orgullo para mi" La hija del fundador del diario Clarín habla con ¡Hola! sobre su vida familiar en su pintoresco refugio salteño
Roberto Noble, su padre, fue uno de los hombres que revolucionaron el periodismo y también el artífice de una avanzada Ley de Propiedad Intelectual que lleva su nombre. Guadalupe Zapata Timberlake, su madre, fue hija de una familia aristocrática inglesa que llegó a América del Norte en la época de las Trece Colonias y que, con el paso de los años, fundó una compañía petrolera en la frontera con México y terminó emigrando a Chile para huir de la Revolución Mexicana. Guadalupe Noble (53), gran lectora y amante de la historia nacional, es hija del hombre que en 1945 fundó el diario Clarín. En su casa de Cachi, construida a finales del siglo XVIII, con paredes de barro y techos de caña, recibe a ¡Hola! Argentina para hablar de su vida, del legado de su padre y de su amor por el norte argentino.
Separada del folclorista Enrique Llopis (59) y madre de Sara (19), con tan sólo 23 años fundó el Teatro del Picadero, el primer teatro abierto de Argentina. En 1984, creó el diario El País de Córdoba y en 2001 incursionó en el mundo de la televisión. Lupita, como le dicen sus íntimos, es una mujer incansable que también escribió dos libros de poesía, una biografía sobre su padre y produjo varias obras teatrales. Una gestora cultural cuyo linaje la convierte en un referente obligado de la difusión del cuidado del patrimonio nacional argentino.
–¿De dónde viene su fascinación por el norte argentino?
–Mi padre compró La Loma, una estancia en Villa del Totoral, a ochenta kilómetros de Córdoba, en la década del 40, y ahí encontró su lugar en el mundo. Salta, Córdoba y Santiago del Estero comparten la misma flora y fauna y gran parte de su historia, ya que era por estas provincias que pasaba el Camino Real, la ruta que conectaba el Alto Perú con Buenos Aires. Y Cachi me recuerda todos los días ese norte que descubrí junto a mi padre durante aquellos veranos. Aunque tengo que decir que Salta está mucho mejor conservada y sus sitios son un referente obligado de la historia nacional, en Cachi me siento protegida, porque veo sus piedras como si la historia de mi patria estuviera guardada en ellas. Además, el paisaje es fantástico, de una majestuosidad única.
Guadalupe en Chachi tiene adornos de la estancia La Loma, propiedad de su padre.
–¿Qué tiene Cachi de especial?
–Yo llegué a Cachi por primera vez hace ocho años. Desde un principio me impactó su belleza y su patrimonio arquitectónico, que es único en Argentina. A diferencia de países como México o Brasil, en donde el Gobierno está muy vinculado a la preservación de la arquitectura y se hace cargo de su legado histórico, Argentina comienza ahora a relacionarse con proyectos de preservación. Lo que más me sorprende de Cachi es que es un pueblo que permanece casi intacto y que sus autoridades hicieron un gran trabajo para conservarlo.
–¿Cuándo decidió comprar esta casa?
–Lo decidí el día que llegué a Cachi por primera vez, porque en ningún otro lado sentí la historia como aquí. Por años, busqué un lugar para pasar mis veranos, porque aunque tenía La Loma, que había heredado de mi padre, quería encontrar uno que me perteneciera. Comencé a buscar propiedades y unos amigos me hablaron de esta casa, que por siglos albergó el correo del pueblo. Todo se fue dando mágicamente y, sin ninguna dificultad, pude comprarla. La propiedad fue construida en el siglo XVIII y sus muros guardan la historia del lugar, ya que la ruta por la que todos los días transitaban carretas y personas que venían del Alto Perú pasa por la puerta de casa.
–¿Qué siente cuando camina por el pueblo?
–Cada vez que recorro sus calles veo a San Martín, a Macacha Güemes, a Juana Azurduy, percibo la marca que dejó el Paso de los Incas en esta región. Cachi tiene una identidad única y es patrimonio nacional, por lo que vivir aquí es una gran responsabilidad. Me siento muy feliz de haber comprado esta propiedad, porque el norte es la región más importante de nuestra historia. Y en este mundo tan homogéneo, en el que cada día se borran las diferencias, vivir en un pueblo como éste es una forma de construir patria y futuro.
–¿Por qué considera que es tan importante la preservación del patrimonio?
–Porque cuidar el entorno en el que uno vive es una obligación y porque el patrimonio es un derecho. Es fundamental que se conserve para poder reconocer y leer la historia. Eso es lo que diferencia a un país de otro, ya que el capitalismo está haciendo estragos en muchos lugares del mundo y eso realmente me preocupa. Es importante que la gente conozca su pasado y se vea reflejada en él. Para mi sorpresa, cada vez son más las personas que buscan regresar al pasado, que descubren sus raíces y asumen el compromiso de la preservación. Y, aunque la modernidad nos deslumbra todos los días, no debemos olvidar nuestras tradiciones. Vivir en un pueblo como Cachi, con su arquitectura, sus fiestas populares, su paisaje, me hace sentir viva, argentina y muy latinoamericana.
–Tengo entendido que usted está muy involucrada en las tareas de preservación de Cachi…
–Así es. En estos últimos años, Cachi luchó mucho para conservar su identidad. La obra que se hizo es sorprendente y son muchos los vecinos que cada día se involucran en la obra que encabeza la intendenta Fanny Flores de Guitián. Es fantástico ver a los lugareños defender y ayudar para que las labores de preservación no se tuerzan. Porque este pueblo ha demostrado, igual que ciudades como Sucre, Oro Preto y Colonia, que la conservación del patrimonio es posible. Aquí todos los días intentamos crear conciencia de que la calidad de vida que se tiene en Cachi se debe en parte a que hay una Comisión de Patrimonio Arquitectónico Cultural y una Ordenanza de Patrimonio que nos protege, además de que contamos con el apoyo del Concejo Deliberante y del Gobierno de Salta en muchas de nuestras decisiones. Cachi puede ser un gran ejemplo para demostrar que cuando se juntan todas las partes en una causa común es posible lograr algo grandioso. Tengo toda mi energía puesta en Cachi para que sea un pueblo modelo, que crezca día a día y prospere cuidando su patrimonio.
–¿Cómo fue la experiencia de ambientar la casa?
–Una vez que se terminaron las obras de remodelación y me puse a decorar, me di cuenta de que tenía una gran cantidad de cosas que había ido acumulando a lo largo de mis viajes por el mundo. Igualmente, traje algunas de La Loma, por lo que muchos de estos objetos me han acompañado toda mi vida y me traen recuerdos de mi padre, el hombre más maravilloso que conocí en mi vida.
–Hablemos de su padre…
–Ser hija de Roberto Noble es un gran orgullo para mí. Creo que si él viviera, estaría muy contento de ver lo que soy como persona. He honrado su apellido y sus enseñanzas, que son un faro en mi vida. El era un hombre de bien, un gran empresario con una enorme vocación de servicio. Tomó el periodismo y la política como los pilares de su vida. Era un ser humano en toda la extensión de la palabra, cuya obra me devuelve sólo satisfacciones. Fue un gran amigo al que la gente quería y respetaba. Su legado es una luz para mí y trato de seguir todas sus enseñanzas.
–La mayoría conoce el costado periodístico de Roberto Noble, pero muy pocos saben sobre su lado político…
–Mi padre, que fue elegido diputado nacional en 1931, fue un visionario, ya que con sólo 28 años escribió la Ley de Propiedad Intelectual y Artística, que es una ley de amparo a los artistas y que dio nacimiento a la Comisión Nacional de Cultura y al Teatro Nacional. Gracias a ella los actores, los escritores y los artistas en general pueden vivir de su obra. Esta ley fue la primera en América latina en su género. Por eso, cada año los artistas lo recuerdan con mucho cariño y agradecimiento. Esa sensibilidad de papá es muy destacable. Porque no es fácil encontrar empresarios sensibles, con corazón y visionarios. El tenía este conjunto de cualidades que lo convirtió en un hombre muy querido y respetado. Mi padre amaba su país y se jugó la vida para fundar Clarín. Y hoy su obra es bien visible.
El primer cumpleaños de Guadalupe junto a su padre y su madre Guadalupe Zapata Timberlake. Foto: Revista ¡Hola!
–¿Qué fue lo que la llevó a escribir un libro sobre la vida de su padre?
–Escribí Roberto Noble: Un argentino visionario porque quería honrar su legado y rescatar su figura como un hombre único. Porque mi padre, más allá de haberme dado la vida, fue un argentino modelo. Y ese libro es una forma de colaborar con mi historia para demostrar que se puede construir el país que mi padre soñó. También quería que mi hija y todas las personas que no lo conocieron pudieran saber de su obra.
–Me gustaría conocer un poco más acerca de Guadalupe Noble mujer y madre…
–Estoy en el mejor momento de mi vida. Me siento entera como mujer y feliz como madre. Mi hija Sara es lo más preciado que tengo y todos los días le recuerdo que es una Noble y que debe sentirse muy orgullosa de ello. Además, lleva el nombre de la única hermana de mi padre, una figura muy importante en mi vida y que podría decir que fue como una segunda madre. Una mujer de mucha nobleza, con mucho sentido del humor, una gran persona, la mejor tía que pude haber tenido. Y, como un homenaje a su cariño, mi hija se llama Sara. Soy una agradecida a la vida.•
Texto: Rodolfo Vera Calderón
Fotos: Sebastián Arpesella
Agradecimientos: Cardón y Rapsodia