Dos nuevos espacios para la cultura – La Nación 23 de mayo de 2012

El Picadero, faro teatral de la resistencia durante la dictadura, fue reabierto anoche; hoy se inaugurará la Usina del Arte, en La Boca

Por Silvina Premat | LA NACION

A un siglo de haber sido construidos como espacios de producción industrial, dos edificios emplazados en barrios emblemáticos de la ciudad de Buenos Aires fueron recuperados para regocijo de la expresión artística y cultural.

Levantado originalmente para fabricar bujías, el histórico edificio donde funcionó la sala Del Picadero, que albergó a Teatro Abierto, la primera expresión de resistencia cultural, salvado de ser demolido por un grupo de vecinos, reabrió ayer sus puertas en el mítico pasaje Enrique Santos Discépolo, entre Corrientes y Riobamba.

La fachada del Teatro del Picadero logró mantenerse en pie; el resto de las instalaciones fue reconstruidoEn La Boca, un espacio dentro de la enorme planta para instalar turbinas eléctricas para la compañía Italo será inaugurado esta tarde por el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri. Usina del Arte aspira a convertirse en un gran centro cultural de esa zona porteña.

Anoche, la alegría y la nostalgia se mezclaban entre quienes se acercaron a El Picadero. “Esto era un estacionamiento”, contó a LA NACION la actriz Guadalupe Noble, parada en el inminente restaurante, en la planta baja del nuevo teatro, y rodeada de cientos de actores.

Noble integró la cooperativa que, a fines de los 70, tuvo la inédita idea de hacer teatro en aquella época. En 1980, y con un proyecto liderado por Antonio Mónaco, fundaron el teatro Del Picadero, que a partir del año siguiente fue sede del colectivo Teatro Abierto. Una bomba destruyó parte del edificio y obligó al grupo a buscar otros espacios.

“Cuando compré esto en 2007 me lo vendieron como un set de televisión”, recordó anoche el desarrollador inmobiliario Ernesto Lerner, que había adquirido el lote para demolerlo e incorporarlo al proyecto de la torre contigua, terminada el año pasado.

Por esos días, Alejandro Machado, un guionista y apasionado de las construcciones clásicas, se acercó a Santos Discépolo 1847, donde, según sus anotaciones, se levantaba uno de los edificios construidos en 1926 por el arquitecto Benjamín Pedrotti.

“Fui a sacarle fotos y sumarlas al blog que había comenzado a hacer con las trayectorias de los arquitectos clásicos más conocidos y lo encontré tapiado y con un cartel que anunciaba su inminente demolición”, recordó Machado a LA NACION. Movilizado por lo que parecía una pérdida inevitable, se contactó con la organización no gubernamental Basta de Demoler, compuesta por vecinos de la ciudad.

“Con las fotos de Alejandro nos contactamos con la empresa constructora y con la Sociedad Argentina de Actores para que convalidara lo que algunos desmentían: que allí había funcionado un teatro”, sostuvo Santiago Pusso, vicepresidente de Basta de Demoler. La abogada María Carmen Arias Usandivaras, que ahora preside esa ONG, presentó un recurso de amparo que frenó la destrucción prevista.

“Un día me llamaron de Basta de Demoler y me explicaron que esto era un bastión de la democracia y que había que preservarlo”, justificó Lerner, que, junto a los vecinos, se contactó con el gobierno porteño y logró que el espacio pudiera ser preservado como teatro. Lerner construyó el 70% de la sala que ayer se inauguró y ofreció una venta financiada al productor Sebastián Blutrach.

“No puedo hacerme cargo de las expectativas que genera la reapertura de El Picadero, pero intentaremos estar a la altura con producciones nuestras”, anticipó Blutrach antes de cortar la cinta de rigor, junto al ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi.

La sala, que desde la semana próxima ofrecerá la obra Forever Young , tiene 292 butacas. Ayer, fueron masivamente ocupadas por actores y productores locales.

Vía La Nación