Mundo Andino – Emitida 8 de agosto de 2007

Hablar hoy de globalización significa pensar en un mundo en el que aparentemente todos deberíamos necesitar y desear lo mismo, someternos a las mismas reglas y aceptar viagra for men canadapharmacybestnorx.com cialis price las condiciones vigentes. El problema es que esas necesidades, esos deseos, esas reglas y esas condiciones, son las que les convienen a los dueños del modelo, y no a los que las debemos aceptar porque no tenemos más remedio.
Y si esto sentimos muchos de los que habitamos las grandes ciudades y vivimos con pautas parecidas a las de los países más poderosos, imaginen qué sentirán los habitantes de los pueblos andinos, cuyas culturas originarias son diametralmente opuestas al modelo que les pretenden imponer.

Audio clip: Adobe Flash Player (version 9 or above) is required to play this audio clip. Download the latest version here. You also need to have JavaScript enabled in your browser.

Cuando el hombre europeo llegó a América, hace poco más de 500 años,
trajo un modelo de desarrollo económico y una cultura, que eran el modelo y la cultura
que ellos necesitaban para vivir en su continente y que eran la consecuencia de su propia historia.

Uno de los antropólogos más reconocidos en Latinoamérica, Luis Guillermo Lumbreras, peruano,
tiene una visión muy interesante sobre aquel momento histórico. Lumbreras nos dice que
la diferencia fundamental entre la cultura europea y la americana, pero sobre todo la andina,
es que los europeos habían desarrollado el hierro, como una necesidad propia del tipo de suelos
y de cultivos que ellos tenían. En este lugar del mundo, en cambio, los pueblos andinos
no necesitaban hierro ni arado para trabajar la tierra. Entonces los recién llegados,
equipararon a esos pueblos con los bárbaros, con los salvajes europeos.
Las culturas andinas eran para ellos primitivas y por lo tanto, el único futuro posible
era alcanzar la evolución que ellos habían alcanzado: este mundo necesitaba modernizarse,
para alcanzar un grado de “civilización” -entre comillas- similar al de Europa.

Y fíjense que ese modelo, funcionó perfectamente en el norte americano.
Porque las condiciones geográficas, el clima, el tipo de suelos, los bosques,
eran parecidos a los que los colonizadores tenían en su propio continente. Por lo tanto,
la adaptación de una cultura a otra se hizo rápidamente y con naturalidad,
hasta el punto en que hoy Estados Unidos es la potencia dominante en el mundo,
con mayor poderío incluso que el de los que fueron sus colonizadores.

Los pueblos andinos, en cambio, eran muy distintos. Era otra la geografía, otra la cultura,
otras las necesidades. Poco les importó esto a los europeos, que ignoraron ese modelo
y que impusieron el suyo a toda costa. Pero -como dice Lumbreras- “No es Occidente
la historia avanzada de nuestra historia, y por lo tanto, cuando fuimos sometidos
a la condición colonial no estábamos en cualquiera de las etapas de su prehistoria
y no teníamos por tanto que hacer su mismo recorrido para ser algún día como ellos”.

Con la llegada del hombre europeo, los pueblos andinos fueron totalmente sometidos.
Su éxito y su desarrollo potencial comenzó a ser medido según pautas que tienen que ver
con las formas de producción y de vida del mundo occidental. Por eso, de acuerdo a esas pautas,
los pueblos aborígenes y sus costumbres no podían correr otro destino que el de la segregación.
Se les impuso un modelo ajeno, que ellos no pedían ni necesitaban,
se les impusieron también nuevas necesidades, que los convirtieron, a la larga,
en deudores morosos de los países desarrollados, lo que a su vez los pone cada vez más lejos
de aquellos países cuyos modelos les obligan a copiar. Es -como bien señala Lumbreras-
un esquema simplista de la historia, que no permite entender la variedad,
pero en cambio sirve perfectamente para justificar avasallamientos.

Si los habitantes de Bolivia, de Perú y del noroeste argentino padecen hoy gravísimos problemas,
esos problemas son la consecuencia directa del modelo que les impusieron.
Ellos no fracasaron, sino que son el producto del fracaso histórico de Occidente.
Es hora de empezar a pensar la historia desde otro lugar, como para que en el futuro,
los fracasos dejen de ser el único resultado posible.

 
 
SITIO OFICIAL
Guadalupe Noble © - 'G.Noble' by TRV
Design by Lauta and coded by CGE,Illustration by Sophie Comte